Cine español de luto por los fallecimientos de Martín Patino y Terele Pávez

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Basilio Martín Patino y Terele Pávez
Dos fallecimientos dejaron de luto al pasado fin de semana al cine español, el del realizador y documentalista Basilio Martín Patino ("Nueve cartas a Berta", "Canciones para después de una guerra"), a sus 86 años y como consecuencia de una enfermedad degenerativa, y el de actriz premiada con el Goya Terele Pávez, protagonista de películas como "Los santos inocentes" y "Las brujas de Zugarramurdi", por un derrame cerebral, a los 78 años.

Aunque empezó su carrera en la ficción con "Nueve cartas a Berta", Martín Patino fue sobre todo conocido por sus documentales sobre la postguerra y el franquismo en general. Sus películas "Queridísimos verdugos" y "Caudillo" se hicieron de forma clandestina y se estrenaron tras la muerte de Franco. Su última película fue "Libre te quiero", documental sobre el surgimiento del movimiento de indignados del 15M en Madrid, que rodó con 81 años en la Puerta del Sol de Madrid y se estrenó en la Seminci de Valladolid en octubre de 2012.

Basilio Martín Patino nació en Lumbrales (Salamanca) el 29 de octubre de 1930. Estudió Filosofía y Letras, especialidad de Filología moderna (inglés e italiano), en la Universidad de Salamanca (1950-1955). En 2007 recibió el título de Doctor honoris causa por esta Universidad.

Después de estudiar en la Escuela de Cine, dirigió su primera película, "Nueve cartas a Berta" (1966), un film que fue pasto de la censura pero que enseguida se convirtió en un referente de la época, y en el que el realizador buscó comprender aquellos tiempos de desasosiego y rebeldías calladas. Tras su segundo filme "El amor y otras soledades", Martín Patino, harto de la censura, comenzó el camino que nunca abandonó, el de un cineasta en los márgenes de la industria, pero siempre libre. Fueron surgiendo memorables títulos como "Casas viejas", "El jardín de los poetas", "La seducción del caos" y "Octavia", entre otros muchos.

Apasionado de los artilugios y las técnicas de filmación antiguas y modernas, llegó a poseer una importante colección de linternas mágicas y zootropos, que han sido mostradas en numerosas exposiciones y que ahora forman parte de la Fundación Basilio Martín Patino. Abrazó también con emoción las nuevas técnicas de vídeo y las nuevas herramientas digitales. Fue uno de los tres creadores elegidos para el pabellón de España en la Exposición Universal de Shanghai, en 2010, donde Martín Patino presentó un proyecto de pantallas volantes.

Con 81 años y unas fuerzas que le iban ya mermando pero con la pasión de siempre, el director escuchó un domingo por la tarde los gritos de felicidad y la música que llegaba de la Puerta del Sol de Madrid, muy cercana a su vivienda, cogió la cámara y rodó a pie de calle 25 horas de película sobre el movimiento del 15 M. Le puso el título "Libre te quiero", de inequívocas resonancias: las de los versos del poeta Agustín García Calvo, fervoroso asiduo del 15M.

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas le entregó el 7 de noviembre de 2005 la Medalla de Oro, "en reconocimiento a una obra que representa los valores imperecederos de la apuesta por un cine inteligente, complejo, e inmerso en la realidad y evolución de un país". Basilio Martín Patino fue miembro de jurados en los festivales internacionales de Berlín, Venecia, Karlovy Vary y Valladolid.

Por su parte, la actriz Terele Pávez murió en la tarde del viernes pasado, a causa de un derrame cerebral en el madrileño Hospital de la Paz de Madrid. Hija del político derechista Ramón Ruiz Alonso, uno de los que detuvo al posteriormente fusilado Federico García Lorca, y de Magdalena Penella Silva (hermana de Teresita Silva), pertenecía a una dinastía de artistas. Era nieta y bisnieta respectivamente de los compositores Manuel Penella Moreno y Manuel Penella Raga, era hermana de las también actrices Emma Penella y Elisa Montés. Además, era tía de la actriz Emma Ozores (hija de su hermana Elisa y del actor Antonio Ozores). Su apellido artístico Pávez provenía del segundo apellido de su abuela materna, Emma Silva Pávez, de origen chileno, y que utilizaba para distinguirse artísticamente de sus hermanas.

Bautizada como Teresa Marta Ruiz Penella, había nacido en Bilbao el 29 de julio de 1939. Debutó a los 12 años de la mano de Luis García Berlanga en "Novio a la vista". Sigue el camino emprendido por sus hermanas y pronto quiere dedicarse también al mundo de la interpretación. Su voz desgarrada y cierta fama de actriz trágica la llevan a encarnar en múltiples ocasiones a la mujer que vive al borde de la miseria, resentida por la rabia y la desesperación.

Miguel Narros o Adolfo Marsillach fueron algunos de los que impulsaron su carrera cuando esta aún no había emprendido el vuelo. "La Celestina" de 1978, con Irene Gutiérrez al mando, consolidó un camino de éxito firme. Pero fundamentalmente Terele Pávez ha sido una de las grandes secundarias del cine español, gracias a películas como "Laura, del cielo llega la noche", "Diario de invierno", "La comunidad", "Balada triste de trompeta" o, especialmente, "Las brujas de Zugarramundi", la película que le valió constatar con un Goya la valía de toda una carrera.

Destaca a la vez en teatro, a las órdenes de Miguel Narros o Adolfo Marsillach; en 1968 protagoniza con éxito "La casa de las chivas",​ que también realiza para Televisión española, además de intervenir en algunos espacios dramáticos ("Estudio 1", "Novela"). En 1978 interpreta el personaje de Elicia en un montaje de "La Celestina", encabezado por Irene Gutiérrez Caba.

Su presencia en cine es intermitente durante las décadas de 1960 y 1970, reduciéndose a papeles secundarios como el de Mauricia en "Fortunata y Jacinta", película que produce su cuñado Emiliano Piedra y protagoniza su hermana Emma Penella, e interviene en las series de televisión "Juan y Manuela", "Cañas y barro" y "La barraca". Trabaja también en filmes atrevidos típicos de la Transición como "Tatuaje" (1976) de Bigas Luna y "Carne apaleada" (1978) de Javier Aguirre junto a Esperanza Roy. En esa época nace su único hijo, Carolo, fruto de la relación entre Terele y el editor José Benito Alique. Previamente, a mediados de la década de los 60, la actriz había mantenido un noviazgo con el pintor guipuzcoano Rafael Ruiz Balerdi, quien la retrató en varias ocasiones.

Tras un tiempo de menor actividad, en 1983 Mario Camus le ofrece el personaje de Régula en la película basada en la novela de Miguel Delibes "Los santos inocentes", trabajo cumbre en su carrera que le reporta un reconocimiento unánime. Poco después encarna a la última mujer ajusticiada por garrote vil en "El caso de las envenenadas de Valencia", capítulo de la teleserie "La huella del crimen" que dirige Pedro Olea y ahonda en su potencial dramático.

Trascendental fue también Alex de la Iglesia para el devenir de su trayectoria. En 1995 la recuperó para su ya mítica "El día de la bestia", logrando extraerle una vena casi cómica que nunca se le había visto. Su relación con el también bilbaíno era especial. "La comunidad" significaría su nominación al Goya de la mano de De la Iglesia, compartiendo pantalla con Carmen Maura. Pero no lo logró: se lo llevó Julia Gutiérrez Caba. "Balada triste de trompeta" fue la siguiente en la nutrida lista. Con "Las brujas de Zugarramundi" se haría con el ansiado Goya, en el año 2014. "Mi gran noche" y "El bar" fueron sus dos últimos trabajos con quien más hizo por elevar su figura, y los que a la postre cerrarían una carrera para el recuerdo. También triunfó en televisión, donde recientemente participó en la serie "Cuéntame como pasó".

Fuera de los estrictamente relacionados con su trabajo, recibió premios como el otorgado por su vinculación con la obra cumbre de Fernando de Rojas, entregado por el Ayuntamiento toledano de La Puebla de Montalbán en 2008, y bautizado como primer Premio Celestina.

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